El BBVA no me devuelve la cláusula suelo

BBVA no me devuelve la cláusula suelo

En Ius & Lex Abogados no es la primera vez que recibimos la llamada de un cliente en la que nos dice “BBVA no me devuelve la cláusula suelo“, con toda la inseguridad e impotencia que ello crea al cliente. La cláusula suelo ha supuesto una gran batalla para nuestros clientes y para nosotros como sus abogados, pero el éxito en todas la reclamaciones no ha impulsado a seguir ayudando a más clientes de la entidad para recuperar el dinero pagado de más por la cláusula suelo.

BBVA no me devuelve la cláusula suelo
BBVA no me devuelve la cláusula suelo

Cuando firmamos un préstamo hipotecario con alguna entidad bancaria nos encontramos con varias opciones para seleccionar nuestros pagos; una de estas opciones es que el interés previsto sea basado completamente en la fluctuación de la tasa interbancaria Euribor. Esto implica que la tasa de interés que se aplicaría nuestros pagos sería variable con el tiempo, por lo que en algunas ocasiones sería menor y en otras mayores el pago correspondiente al mes. Sin embargo, existe la cláusula suelo y hay bancos como BBVA que no devuelve la cláusula suelo.

La cláusula suelo es una manera que el banco tiene para poder proteger sus intereses propios, es decir sus ganancias; y es que ya que la tasa internacional en la que se basan. es variable y el banco buscó la manera de garantizar un ingreso mínimo mediante los pagos de las hipotecas. Así que la cláusula suelo se basa principalmente en el hecho de que se impone un pago mínimo al beneficiario de la hipoteca.

De esta manera sin importar si la tasa de interés de referencia disminuye, el banco tendría un ingreso mínimo garantizado, pues el usuario estaba obligado a realizar el pago. Sin embargo, hace unos años la tasa de referencia tocó uno de sus valores más bajos, la cláusula suelo del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria obligó a los beneficiarios a realizar pagos que serían muy superiores a los que les correspondería dado el valor de la tasa de interés real.

¿Por qué BBVA no me devuelve la cláusula suelo si me corresponde recuperar ese dinero?

Durante los meses y años que siguieron, muchos de los usuarios de este servicio del BBVA se han quejado por inconformidad debido al cobro de la cláusula suelo. Este asunto llego a los tribunales, quienes atendieron el caso y determinaron que el cobro de dicha cláusula fue un abuso por parte del banco (determinando la cláusula como abusiva), y que, si bien estaba especificado en el contrato que se firmó para obtener la hipoteca, la norma general interviene a favor de los consumidores por la falta de transparencia a la hora de firmar el préstamo hipotecario.

¿Por qué BBVA no me devuelve la cláusula suelo si me corresponde recuperar ese dinero?
¿Por qué BBVA no me devuelve la cláusula suelo si me corresponde recuperar ese dinero?

Sin embargo, pese a que los jueces dictaminaron que era obligación del banco el devolver los fondos cobrados debido a la cláusula suelo, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria se ha negado a devolver dichos fondos a los clientes que se vieron afectados, y es que más que solo un aspecto moral, este asunto implica un aspecto completamente legal dado que hoy todavía hay muchos clientes a los que el BBVA no devuelve la cláusula suelo sin dar más explicación que una carta.

BBVA rechaza realizar el pago por la cláusula suelo

Lo primero que tenemos que considerar es que BBVA ha rechazado de manera automática las reclamaciones realizadas por los clientes que contrataron este tipo de hipotecas; si bien en estas situaciones se exige que la institución realice un análisis completamente personalizado por cada uno de los casos que se ven envueltos, las pruebas muestran que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria no lo ha hecho así.

La manera en que el banco rechaza la solicitud es enviando un mensaje en el que asegura que la institución ha analizado las circunstancias particulares de la reclamación sobre la aplicación de la cláusula suelo; pero no solo eso, sino que también afirma que ha cumplido con la normativa sectorial de transparencia. Por lo que su argumento principal reside en el hecho de que la cláusula suelo está especialmente clara, destacada y comprensible dentro del contrato que se firmó.

Varias personas han confirmado que el mismo correo se ha enviado a gran parte de los usuarios que se vieron afectados por la cláusula; y es que, si bien el banco tiene razón en que la cláusula esta especificada en su contrato, fueron las autoridades las que declararon que el cobrar dicha cláusula fue abuso por parte de la institución.

Pero una vez que se ha recibido el correo de negación a pagar el cobro de la cláusula suelo los abogados confirma que es el afectado quien tiene que tomar la decisión sobre si desea demandar el pago de las afectaciones. Pero hay que destacar que el realizar dicha demanda es un proceso que puede tarar inclusive hasta 4 años para que se dicte un veredicto. Además, hay que resaltar que el Poder Judicial ha instado a abrir un jugado único por provincia, el cual se encargara de atender las cuestiones relacionadas con la cláusula suelo.

¿Qué se puede hacer ante la negativa de BBVA?

Si bien la situación no es fácil para quienes se vieron afectados por la cláusula suelo, dado que el BBVA se niega a pagar, y dado que el poder Judicial ha limitado los recursos para atender este asunto. Sin embargo, también nos podemos encontrar con algunas opciones para que el lente no quede con pérdidas completas, veamos cuales son dichas opciones.

Hay algunas organizaciones u organismos conformados por varios abogados que se han dado a la tarea de poder atender a quienes se vieron afectados por la cláusula suelo. Estos bufetes jurídicos se han comprometido a reclamar de manera completamente gratuita para el afectado, la cláusula suelo. Además, estas organizaciones se comprometen a cumplir con la devolución de la cifra completa de dinero que se retorne.

Es importante que tomemos en cuenta que cuando presentemos nuestro caso a una de estas instituciones, lo primero que se realizara será un estudio de viabilidad, con lo que se determinara si el caso tiene altas, pocas o nulas posibilidades de ganar. Una vez que se tiene definido esto los abogados proceden a poder determinar el rumbo que el caso tomara, pero

¿Qué ganan estas instituciones o como se está seguro de que no se cobrara nada?

La manera en que estos operan es la siguiente, al momento de realizar la demanda, y si se resulta con un juicio a favor del afectado, el banco se ve obligado no solo a pagar la cláusula suelo, sino que también se le condena en costas, lo que implica que debe cubrir todos los honorarios que fueron generados por llevar el caso ante los tribunales; así que podemos estar seguros de que todas estas instituciones no nos cobraran por realizar el juicio.

El despido disciplinario: ¿Qué hacer?

Cada empleado tiene una particularidad y un sentido de la responsabilidad, por lo que cada uno ejecuta sus labores de la manera en que mejor le parezca o como más sencillo se le haga. Es por ello que existen varios tipos de empleados: los esmerados, los entregados, los regulares y los irresponsables. Para estos últimos se ha creado un tipo de sanción, el despido disciplinario.

Nuestros abogados laborales han realizado este artículo para que puedas conocer cada una de las situaciones ante un despido disciplinario. Cualquier duda no dudes en ponerte en contacto con nuestro despacho: Ius & Lex Abogados.

Una situación presente en toda empresa: el despido disciplinario

Para que exista un ambiente laboral armonioso, no solo se deben llevar bien los empleados y el jefe, sino que hay una serie de actividades, principios y criterios que hacen posible al buen funcionamiento y eficacia de la dependencia laboral.

También hay una serie de criterios que establecen lo que es un buen empleado o regular: este es un individuo que cumple con sus labores de forma correcta, es diligente, en el momento de inconveniente plantea soluciones viables y en los momentos de presión laboral responde de buena manera sacando el trabajo a flote.

Pero así como están los trabajadores ejemplares, están los que anclan las labores, esos que no tienen ni la menor idea de qué es el sentido de responsabilidad. Éstos infringen cualquier norma de un ambiente laboral y no solo eso, sino que tampoco cumplen con su trabajo.

Las sanciones previstas: el paso previo al despido disciplinario

Para este tipo de irregularidades existen ciertas sanciones; esto dependerá de la falla del empleado y a medida que incurra en más faltas, las sanciones serán cada vez más altas. Se ha establecido un mínimo de una sanción para un llamado de atención, pero si la acción se vuelve repetitiva, llegando hasta las tres veces, se considerará el despido.

Para ello, se han creado varios tipos de despido y en esta oportunidad hablaremos de los despidos disciplinarios, cuáles son sus causas, formas, calificaciones de despido, pero sobre todo en cuáles faltas debe incurrir el trabajador para que se le impute un despido de esta calificación.

A continuación, daremos un claro ejemplo de un despido de este tipo:

María, por lo general, llega tarde a su jornada laboral. La empresa para la que la labora, la amonestó con una suspensión de sueldo y de actividades laborales.

En los días siguientes, María discutió con su jefe, lo cual la llevó a una falta grave y como sanción se le suspendió el empleo y el sueldo por tres días. Una vez incorporada de esta última sanción, María tomó una actitud hostil y ha decido entre jornadas laborales tomarse un descanso para fumar.

Ante esta actitud la empresa pasa a despedirla disciplinariamente, por retrasos continuados, por falta de respeto a superior jerárquico y desobediencia de las órdenes del empresario, otorgándole únicamente el finiquito.

¿Cómo proceder en el despido disciplinario?

En el caso de que la sanción sea muy grave, es necesario que sea comunicado por escrito, detallando en dicha misiva las fallas en las que ha incurrido el trabajador y sobre todo informando las fechas de las mismas.

Según el artículo 54 del estatuto de los trabajadores, el contrato de trabajo se extinguirá por decisión del dueño de la empresa, el cual se basará en un incumplimiento grave del empleado, considerándose así esto como ‘‘incumplimientos contractuales’’ las siguientes acciones:

Las faltas repetitivas y sin justificación de asistencia o puntualidad en el horario de trabajo.

La indisciplina y desobediencia en el sitio de trabajo.

Las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que laboran en la empresa o familiares que convivan con ellos.

La transgresión de la buena fe del contrato, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo.
La reducción continua y voluntaria del rendimiento de trabajo normal.

La embriaguez o toxicomanía de forma habitual y que afecte negativamente el trabajo.

El acoso por razón de origen étnico, religión, discapacidad, orientación sexual y acoso sexual o por razón de sexo con el empresario o una de las personas que laboran en la empresa.

¿Qué sucederá con el trabajador en un despido disciplinario?

Es importante señalar, que cuando el empresario decide no renovar el contrato o simplemente no continuar con la relación laboral por un despido disciplinario, no se está obligado a la indemnización del mismo, a menos la persona solicite una ayuda por desempleo o el finiquito en sí.

A resumidas cuentas, un despido disciplinario no es más que una sanción para el trabajador que comete faltas de cualquier índole. Mientras presta sus servicios para cualquier empresa, el patrono está en su facultad de hacerlo, siempre y cuando esto sea en horario laboral.

También es necesario informar, en caso de no estar de acuerdo con los requisitos para el cumplimiento del despido, que el empleado puede impugnar la decisión del patrono, pero tendrá un plazo de 20 días hábiles, en los cuales deberá encontrar argumentos para refutar dicha decisión del jefe; de lo contrario se tomará como nulo este intento de revertir dicha medida.

Aprobación del despido disciplinario

Una vez ejecutado el despido disciplinario, como ya habíamos mencionado, se puede intentar revocar esta decisión en un juzgado social, en el cual un juez determinará si el despido es procedente, improcedente o nulo.

Despido procedente

Se puede decir que el despido es procedente cuando se demuestra la veracidad de todas pruebas que ha presentado el empresario para el despido. De ser así, se pone fin al contrato, trayendo consigo que el empleado no reciba ningún tipo de pago, ni de indemnización por desempleo (es decir, los salarios que han pasado entre el despido y su intento de revocarlo).

Despido improcedente

Este es el caso inverso del procedente: será declarado de esta manera siempre y cuando las pruebas que presente el patrono no sean suficientes para este despido o simplemente porque no se cumple con los estatutos legales para que este se dé.

De ser así, el primer paso es notificar la decisión a las partes involucradas; una vez hecho esto, se dará un plazo de 5 días para que el empresario decida qué hacer: reanudar las actividades laborales del empleado o pagar una indemnización al mismo. De ser seleccionado lo primero, éste tiene derecho a los salarios de tramitación; en caso de que el empleador no decida nada, el juzgado readmite al trabajador automáticamente.

Si el trabajador es un representante legal o sindical y este no toma ninguna decisión, automáticamente se lo readmitirá y tendrá derecho a los salarios de tramitación.

El despido nulo

Este tipo de despido será declarado nulo más allá de que sea improcedente, mientras los argumentos en los que se base el empleador sean netamente vacíos y carentes de fuerza. Básicamente, cuando se dan estos casos hay presente discriminación por parte del patrono, lo cual está contemplado en la constitución, en los derechos fundamentales o en las libertades públicas del trabajador.

Otras de las causas para que el despido sea declarado nulo:

Despido de mujeres embarazadas, al momento de conocerse el tiempo de gestación hasta que se acerque la fecha de finalización del contrato.

También, en el caso el de los trabajadores que tengan ciertos permisos, así como el de las trabajadoras víctimas de acoso o violencia de género por ejercer sus derechos de reducir su tiempo de labores en la empresa, bien sea por movilidad geográfica, o cambio de central de trabajo.