Accidente de trabajo

Por desgracia, un accidente de trabajo pueden llegar a ser uno de los peores sucesos que pueden acaecer en la vida a cualquier trabajador y, también por desgracia, son bastante más comunes de lo que nos podríamos imaginar.

¿Qué es un accidente de trabajo?¿Qué es un accidente de trabajo in itinere?¿Cuándo se considera accidente en el trabajo? Todas estas preguntas y otras son las que nos proponemos responder con el presente artículo desde Ius & Lex Abogados.

¿Qué es un accidente de trabajo?

Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufre con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena o, más ampliamente, se entiende por daños sufridos en el trabajo las enfermedades, patologías o lesiones sufridas con motivo u ocasión del trabajo.

¿Cuándo se considera accidente en el trabajo?

Cuando concurren los siguientes requisitos:

  • La existencia de una lesión corporal. Se asimilan a éstas las secuelas o enfermedades psicológicas.
  • La condición de trabajador por cuenta ajena del sujeto accidentado (hablaremos del régimen de autónomos).
  • La relación de causalidad entre el trabajo y la lesión. La lesión por sí misma no se incluye dentro de los accidentes de trabajo si no es sufrida con ocasión o como consecuencia del trabajo desarrollado.
  • Jurisprudencialemnte, se ha venido añadiendo un cuarto requisito: la existencia de una doble relación de causalidad; entre la lesión y el trabajo y entre lesión y situación invalidante o protegida.

¿Cuándo un trabajador tiene un accidente laboral? Supuestos de accidentes de trabajo

Un trabajador se presume que ha sufrido un accidente laboral cuando le sobreviene una de las siguientes circunstancias, que encontramos en los artículos 156.2 y .3 de la Ley General de la Seguridad Social.

Artículo 156.2 y . 3 de la LGSS.

(…)

2. Tendrán la consideración de accidentes de trabajo:

a) Los que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo.

b) Los que sufra el trabajador con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o al volver del lugar en que se ejerciten las funciones propias de dichos cargos.

c) Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su grupo profesional, ejecute el trabajador en cumplimiento de las órdenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa.

d) Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo.

e) Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo.

f) Las enfermedades o defectos, padecidos con anterioridad por el trabajador, que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente.

g) Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.

3. Se presumirá, salvo prueba en contrario, que son constitutivas de accidente de trabajo las lesiones que sufra el trabajador durante el tiempo y en el lugar del trabajo.

(…).

Accidentes de trabajo sufridos en el lugar de trabajo y durante el tiempo de trabajo

Los accidentes de trabajo sufridos en el lugar de trabajo y durante el desarrollo de éste son el paradigma de los accidentes laborales. Una vez que se cumple esta doble exigencia, deberá el empleador, quien tiene la caga de demostrar, que la lesión no se produjo como consecuencia de la realización de la tarea. En definitiva, se presume (iuris tantum) que el accidente es laboral.

Esta presunción de laboralidad se aplica tanto a los accidentes como a las enfermedades que se manifiestan durante el tiempo de trabajo. De nuevo, será la empresa en este caso quien debe demostrar la inexistencia del nexo causal entre la lesión y la labor desarrollada, ya sea porque se trate de una enfermedad que por su naturaleza excluya la acción del trabajo como factor desencadenante, bien porque se aduzcan hechos que desvirtúen ese nexo causal.

¿Qué es un accidente de trabajo in itinere?

El accidente de trabajo in itinere es, según la construcción jurisprudencial, el que se sufre yendo al lugar de trabajo o volviendo de éste. Encuentra su justificación en que de no haber tenido que ir el accidentado a su tarea o a la inversa, no se habría provocado la lesión.

Ahora bien, la presunción de laboralidad de la que hablábamos antes sólo se admite respecto a los accidentes en sentido estricto y no con respecto a las dolencias de distinta etiología.

Para ser considerado dentro de los accidentes de trabajo, se requiere que:

→ La causa del desplazamiento sea iniciar o finalizar el servicio y regreso al domicilio, sin que haya interrupciones por motivos personales. En cuanto al término domicilio, se entiende en sentido amplio, siendo lo esencial el ir o volver del lugar de trabajo.

→ El accidente debe ocurrir en el tiempo inmediato o razonablemente próximo a la hora de entrada o salida del trabajo.

→ El trayecto seguido debe ser el normal, usual o habitualmente utilizado.

→ El medio de transporte utilizado debe ser racional y adecuado.

Enfermedades comunes motivadas por el trabajo

Las enfermedades comunes que contraiga el trabajador que se encuentren fuera de la lista de enfermedades profesionales, tienen consideración de accidentes laborales. De nuevo, se exige la acreditación del nexo causa/efecto del que venimos hablando a lo largo del artículo. Sólo tendrán consideración de accidente cuando sea efecto exclusivo de la ejecución del trabajo.

Enfermedades o defectos anteriores

Lo vital en este caso es que el traumatismo actúa como elemento desencadenante de la enfermedad padecida por el trabajador, agudizándola o sacándola de su estado latente.

¿Cuándo no se considera un accidente de trabajo?

La influencia de agentes externos en la producción del accidente pueden determinar la consideración del mismo como laboral.

La fuerza mayor

No constituyen accidente de trabajo los que son consecuencia de una fuerza mayor extraña al trabajo, cuando ésta no guarda relación alguna con el que se realiza en el momento de sobrevenir el accidente.

Comentar que no se consideran casos de fuerza mayor las insolaciones, los rayos u otros análogos.

Accidentes debidos a la actuación del trabajador

Los efectos que producen los actos del accidentado en la calificación del accidente varían en función del tipo de imprudencia.

Imprudencia temeraria.

Rompe el nexo causal y no se puede calificar como accidente laboral.

Imprudencia profesional.

Es la derivada del ejercicio habitual de un trabajo o profesión y de la confianza que éste inspira al accidentado, debido a una disminución consciente del control de su actuar. Es el exceso de confianza en la ejecución del trabajo y no tiene entidad suficiente para excluir completamente el nexo causal y, por ende, exonerar a la empresa de la infracción. En principio, podemos afirmar que no afecta a la calificación de laboralidad del accidente en cuestión según nuestra experiencia como abogados laboralistas.

El accidente de trabajo derivado de la actuación de otra persona.

Los accidentes que son consecuencia de culpa civil o criminal del empresario, un compañero o un tercero, constituyen un auténtico accidente de trabajo siempre que guarden alguna relación con con el mismo.

Como siempre, lo importante es la demostración de la existencia del tándem causa-efecto con el trabajo mismo.

¿Qué se considera una enfermedad profesional?

Son propiamente un accidente laboral, pero con un régimen particular. Es la enfermedad contraída con ocasión del trabajo realizado por cuenta ajena el las actividades establecidas en un cuadro, siempre que aquélla se derive de la acción de sustancias o elementos que en el citado cuadro se indique para cada enfermedad profesional. Todo ello recogido en el artículo 157 de la Ley General de la Seguridad Social y en el artículo 3 del RD 1299/2006.

Artículo 157. Concepto de enfermedad profesional.

Se entenderá por enfermedad profesional la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el cuadro que se apruebe por las disposiciones de aplicación y desarrollo de esta ley, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que en dicho cuadro se indiquen para cada enfermedad profesional.

En tales disposiciones se establecerá el procedimiento que haya de observarse para la inclusión en dicho cuadro de nuevas enfermedades profesionales que se estime deban ser incorporadas al mismo. Dicho procedimiento comprenderá, en todo caso, como trámite preceptivo, el informe del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Artículo 3. Calificación de las enfermedades profesionales.

La calificación de las enfermedades como profesionales corresponde a la entidad gestora respectiva, sin perjuicio de su tramitación como tales por parte de las entidades colaboradoras que asuman la protección de las contingencias profesionales, de conformidad con las competencias y sistema de recursos recogidos en el Real Decreto 1300/1995, de 21 de julio, por el que se desarrolla, en materia de incapacidades laborales del sistema de la Seguridad Social, la Ley 42/1994, de 30 de diciembre, de medidas fiscales, administrativas y de orden social, y normas de desarrollo.

Corresponde también a la entidad gestora la determinación del carácter profesional de la enfermedad respecto de los trabajadores que no se encuentren en situación de alta.

Cuadro de enfermedades profesionales

Simplemente hacer referencia a la localización del mismo, en el Anexo 1 del RD 1299/2006, y añadir que existe además una lista complementaria de enfermedades cuyo origen profesional se sospecha en el Anexo 2. A diferencia del accidente laboral, no se exige prueba de laboralidad al trabajador de ningún tipo en caso de estas enfermedades listadas y procede aunque la profesión no esté expresamente listada.

Prestaciones derivadas del accidente de trabajo y la enfermedad profesional

Corresponde a las mutuas, cuando tienen atribuida su gestión, la determinación inicial del carácter profesional de la contingencia, sin perjuicio de la posible revisión por parte de la entidad gestora.

Rasgos generales sobre este tipo de prestaciones:

→ Para el devengo de las prestaciones derivadas de accidente de trabajo y enfermedades profesionales no se requiere ningún tipo de periodo previo de carencia.

→ Se abonan en 12 pagas, salvo las revalorizaciones y los complementos por mínimos que se abonan en 14.

→ Los trabajadores se consideran de pleno derecho afiliados y en alta, aunque el empresario no haya cumplido sus obligaciones al respecto, operando el principio de automaticidad de las prestaciones.

Hablaremos en este artículo esclusivamente de la asistencia sanitaria y la indemnización por lesiones permanentes no invalidadantes, dejando la incapacidad temporal, la incapacidad permanente y las prestaciones por fallecimiento para otro artículo exclusivamente referido a estas figuras.

Asistencia sanitaria.

En primer lugar debemos acudir al artículo 82.2 de la LGSS, que nos sitúa en la disquisición.

2. Respecto de las contingencias profesionales, corresponderá a las mutuas la determinación inicial del carácter profesional de la contingencia, sin perjuicio de su posible revisión o calificación por la entidad gestora competente de acuerdo con las normas de aplicación.

Los actos que dicten las mutuas, por los que reconozcan, suspendan, anulen o extingan derechos en los supuestos atribuidos a las mismas, serán motivados y se formalizarán por escrito, estando supeditada su eficacia a la notificación al interesado. Asimismo se notificarán al empresario cuando el beneficiario mantenga relación laboral y produzcan efectos en la misma.

Las prestaciones sanitarias comprendidas en la protección de las contingencias profesionales serán dispensadas a través de los medios e instalaciones gestionados por las mutuas, mediante convenios con otras mutuas o con las administraciones públicas sanitarias, así como mediante conciertos con medios privados, en los términos establecidos en el artículo 258 y en las normas reguladoras del funcionamiento de las entidades.

Se reconoce y se presta tan pronto ocurre el siniestro, prolongándose el tiempo que el estado del accidentado requiera. La responsabilidad recae sobre la entidad que tenga cubierta la contingencia profesional. La asistencia sanitaria incluye tratamiento médico y quirúrgico, en caso de ser necesario, y cualquier otra técnica diagnóstica y terapéutica que se considere preciso.

Indemnización por accidente de trabajo.

Hablaremos en esta sección sobre la indemnización por lesiones permanentes no invalidantes, el recargo por falta de medidas de prevención y sobre el cálculo de la indemnización por accidente de trabajo.

Indemnización por lesiones permanentes no invalidantes.

Las lesiones permanentes no invalidantes son aquellas lesiones, mutilaciones, y deformidades de carácter permanente que, causadas en un accidente de trabajo o enfermedad profesional y sin incidir negativamente en la capacidad laboral del accidentado, implican una disminución o alteración de la capacidad física del trabajador.

Estas lesiones se encuentran en un baremo en el que se fija la cuantía que se ha de percibir en función de la parte afectada por la lesión. Por otro lado, el hecho de que una lesión aparezca en el baremo no supone que no se pueda reconocer por la misma una incapacidad permanente.

Cálculo de la indemnización por accidente de trabajo: las lesiones permanentes no invalidantes.

Siguiendo lo recogido en los artículos 201 y 203 de la LGSS, la prestación económica consiste en indemnizaciones a tanto alzado según el baremo establecido en la OM ESS/66/2013. Las cantidades se satisfacen por la entidad gestora o mutua que esté obligada a realizar el pago de la incapacidad derivada del accidente de trabajo o enfermedad profesional. Cuando la lesión se produzca como consecuencia de la falta de prevención de riesgos laborales, se aplica a la cuantía de la indemnización el recargo correspondiente.

Recargo por falta de medidas de prevención de riesgos laborales.

Todas las prestaciones que traigan su causa en un accidente de trabajo o enfermedad profesional pueden incrementarse en caso de infracción de las normas de prevención de riesgos laborales, según la gravedad de la infracción. El recargo oscila entre el 30 y el 50% de la prestación.

Deben destacarse dos aspectos:

A) Que, además de que la lesión se haya producido como consecuencia del incumplimiento de alguna obligación de seguridad e higiene en el trabajo, debe existir una relación causal entre la infracción cometida y la lesión sufrida.

B) Debido a la naturaleza punitiva del recargo, la responsabilidad de su pago recae exclusivamente sobre el empresario infractor, no siendo posible ser objeto de seguro alguno. Es nulo cualquier pacto que se realice para cubrir compensar o transmitir esta responsabilidad.

Fuentes e información de interés:

 


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