Delito de acoso sexual

Nuestros abogados penalistas han creado la siguiente guía sobre el delito de acoso sexual y cómo se desarrolla en nuestra normativa. Desde Ius & Lex abogados animamos a todas las personas que piensen que pueden estar sufriendo acoso sexual a denunciarlo.

Tanto hombres como mujeres pueden ser víctimas de un delito de acoso sexual. El acoso sexual en el trabajo se define como una conducta no bien recibida, de naturaleza sexual o dirigida hacia el género de la víctima, creando un ambiente de trabajo hostil y ofensivo, además de que incluye una acción laboral adversa contra la víctima.

Básicamente se trata de una situación que se presenta en el ámbito laboral, docente o de prestación de servicios, en la que una persona aprovecha su posición para solicitar “favores” de naturaleza sexual a otra que se encuentra dentro de ese mismo ámbito.

Ahora bien, el consentimiento no es necesariamente una defensa para el acoso sexual, ya que eso puede ser consecuencia de una agresión sexual. Dada la dinámica de poder que con frecuencia se da entre la víctima y el acosador, la víctima puede no resistirse o incluso consentir a la conducta sexual por miedo a perder su trabajo u otras repercusiones si él o ella se opone.

Delito de acoso sexual

En reconocimiento de esta realidad, el acoso sexual puede ocurrir incluso si la víctima lo permite. Sin embargo, la víctima debe considerar la conducta como no deseada. Por lo tanto, una víctima que soporta y no se opone a los comentarios sexuales constantes de un gerente puede sufrir de acoso sexual bajo la ley.

Por el contrario, una empleada o empleado que participe plenamente y sin molestia en bromas sexuales con su supervisor, puede no ser capaz de establecer que la conducta no fue bienvenida tal y como lo exige ley de acoso sexual. Además, la conducta no necesita ser explícitamente sexual o motivada por los deseos sexuales del acosador.

Es decir, si la conducta es de naturaleza sexual o está dirigida a la víctima por una cuestión de género, entonces puede constituir acoso sexual.

Bien jurídico protegido en el delito de acoso sexual

Por lo que respecta al bien jurídico protegido, este es el mismo que el que tienen todos los delitos que se encuentran contemplados en el Título VIII del Libro II del Código Penal: la libertad e indemnidad sexuales.

A pesar de ello, el bien jurídico protegido que esta contemplado en el Capítulo III, artículo 184 del Código Penal, busca proteger no únicamente la libertad sexual de una persona pasiva que se ve forzada por otra persona al solicitarle un favor de naturaleza sexual, sino también la protección de la víctima en cuanto a su libertad individual en otros aspectos como el laboral.

El bien jurídico protegido fue introducido por primera vez en el Código Penal de 1995 dentro del ordenamiento jurídico y su desarrollo actual se deriva de la reforma operada por la Ley Orgánica 11/99 del 30 de abril.

Tipo básico del delito de acoso sexual

Para que el delito de acoso sexual se trate como tal, deben presentarse los siguientes elementos que se establecen en el artículo 184.1 del Código Penal:

Un elemento objetivo en su modalidad comisiva, respecto a que la acción consta de pedir favores de una naturaleza sexual.

Cuando algo así sucede, únicamente es necesario hacer esa petición a una persona que se desempeñe en el mismo entorno de trabajo, prestación de servicios o docente, independientemente de que la solicitud sea o no atendida.

Este concepto de “solicitar”, debe ser entendido como pedir, requerir o recabar y puede ser hecha tanto por escrito como de forma verbal. Por otra parte, el término “favor”, debe entenderse como la prestación de todo acto que tenga un carácter sexual.

Un segundo elemento objetivo definido por la consecuencia que la acción pueda provocar en la víctima.

En caso de que el legislador no haya exigido que se obtuviese el favor sexual requerido como elemento esencial del tipo, sí contempló la necesidad de que con la petición se colocara a la persona pasiva en una condición objetiva y de carácter intimidatoria, humillante y hostil.

Esto conlleva a que este tipo de delito penal no sea considerado como un delito tendencial, pues se requiere que exista un resultado, no importando que esté resultado sea indirecto. Por lo tanto se entiende que no se trata de un delito de resultado, sino más bien de una simple actividad y en consecuencia este elemento se considera como una condición objetiva de punibilidad.

El delito entonces es consumado al llevar a cabo la conducta mencionada sin que el agente busque dicha situación de humillación u hostilidad, sin embargo, esa misma conducta deberá concurrir para que sea castigada de forma penal. Independientemente de la postura adoptada, la ausencia de este requisito podría conducir a otra figura delictiva como las amenazas de carácter condicional o el delito en contra de los derechos del trabajador, incluso un delito contra la integridad moral.

Un tercer elemento que se exige es el ambiente en el que la acción se realiza.

Es decir, se requiere la existencia de una relación entre el sujeto pasivo y el sujeto activo, misma que debe darse en el ámbito docente, laboral o de prestación de servicios.

No solo eso, dicha relación también debe ser continuada o habitual, desechándose aquella de carácter coyuntural o esporádica, incluso aquella que es del tipo familiar o cualquiera que no se especifique en el tipo. Además, no se requiere de la nota de jerarquización o prevalimiento entre los involucrados.

Cabe mencionar que la normativa penal no puede ser interpretada de manera análoga o extensiva, ya que lo que impera es la necesidad por seguridad jurídica y principio de tipicidad, en el sentido de que la interpretación debe ser restrictiva y atendiendo a lo establecido en la ley.

Por lo tanto, los únicos casos donde se considera un delito de acoso sexual son aquellos que están estipulados en el artículo 184 del Código Penal.

En cuanto al elemento subjetivo requerido en el delito de acoso sexual, este es el dolo

Es decir, la persona que agrede tiene que actuar con voluntad y conciencia no solo en cuanto al comportamiento que realiza, sino también en cuanto a la situación en la que pone a la víctima, si bien no busque eso expresamente. En este caso no tiene cabida la modalidad de imprudencia.

El delito de acoso sexual puede presentar un problema en el sentido de que debe ser probado. Se trata de un tipo de delitos que debido a su propia naturaleza, son cometidos en entornos de carácter muy privado y en situaciones muy íntimas.

Esto significa que la mayoría de las veces no hay testigos que hayan presenciado lo sucedido a parte de la propia víctima.

Cuando algo así sucede, la declaración de las personas involucradas se vuelve más relevante en comparación con otro tipo de delitos. Sin embargo, para que la declaración de la víctima pueda ser considerada como una prueba de cargo que debilite la presunción de inocencia del acusado, se requiere de la concurrencia de determinadas garantías.

Estas garantías deben a su vez, cumplir con ciertos requisitos como que la declaración debe ser creíble subjetivamente. La falta de incredibilidad subjetiva es deducida a partir de las relaciones interpersonales que pudiesen derivar en la deducción de la existencia de una causa de enemistad, resentimiento, enfrentamiento, interés o venganza.

Otro de los requisitos de estas garantías tiene que ver con que la declaración también debe ser objetivamente verosímil. Esto requiere que la versión de lo sucedido, que constituye el contenido de lo declarado, sea confirmada por los sucesos de corroboraciones periféricas que tengan carácter objetivo.

Igualmente, la declaración testifical tiene que ser persistente en el tiempo, es decir, debe ser plural y no contener ambigüedades, así como contradicciones respecto los elementos esenciales. En cuanto a la pena que esta prevista para este tipo de delito de acoso sexual básico, esta es de tres a cinco meses o en su caso una multa de seis a diez meses.

Tipos agravados del delito de acoso sexual

El artículo 184.2 del Código Penal sanciona el acoso de prevalimiento y el anunciar un mal, expresa o tácitamente. En el primer caso, la conducta debe ser realizada por un superior funcional o jerárquico, por lo que debe existir una situación de superioridad en el ámbito laboral o docente, de la cual se aproveche.

En el segundo caso, el mal que se anuncia tiene que ser real, además el destinatario del mismo, tiene que ser directamente la víctima, no un hermano o cualquier otro familiar.

La pena que se prevé para este tipo agravado de delito de acoso sexual es de cinco a siete meses en prisión o una multa de 10 a 14 meses. Cabe mencionar también, que el artículo 189.3 del Código Penal, contempla una conducta típica agravada como consecuencia de las circunstancias especiales de la víctima, que incluyen: la edad, la situación en la que se encuentra o si padece de alguna enfermedad.

En este caso se requiere que la víctima no solamente sea vulnerable, sino que lo sea de una manera tan especial, que permita que sea mucho más fácil consumar el delito. Es decir, el agresor se aprovecha de dicha circunstancia para llevar a cabo el acoso sexual, lo que significa que esta consciente que la víctima es especialmente vulnerable. La pena por este delito es de cinco a siete meses de presión o una multa de 10 a 14 meses.

Fuentes y referencias de interés:

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