Delito de amenazas: ¿qué es? ¿qué penas tiene?

El delito de amenazas queda encuadrado dentro de nuestra sección de delitos contra la libertad La agrupación de este delito pertenece a la que le otorga el Código Penal (más concretamente en sus artículos 169 al 171 de nuestro C.P). La amenazas, y por tanto su reproche penal, son excesivamente “normales” en el día a día de los Juzgados y Tribunales de nuestro país.

Desde Ius & Lex Abogados, nos gusta mantener una línea de publicación que ayude a las personas ajenas al Derecho a conocer las situaciones más habituales. Nuestros abogados penalistas han creado este artículo para que cualquier persona pueda conocer la realidad del delito de amenazas.

Si usted está inmerso en un procedimiento penal, bien como investigado o como perjudicado de este delito, no dude en poner en contacto con nosotros para cualquier aclaración sobre este delito.

El delito de amenazas: ¿qué es? ¿en qué consiste?

El delito de amenazas se encuentra enmarcado en los artículos 169 al 171 de nuestro Código Penal. Podemos hacer una distinción en tres grupos dentro de este delito:

1º.- Aquellas amenazas que son constitutivas de delito (el tipo penal reconocido en el artículo 169);

2º.- Cuando dichas tiene como objetivo otro colectivo (el tipo penal reconocido en el artículo 170);

3º.- En grupo de amenazas que no tiene como objetivo un mal constitutivo de delito y las que se enmarcarían dentro del ámbito de la violencia doméstica y de género (artículo 171 de nuestro Código Penal)

Vista esta distinción, que reconoce tanto la Jurisprudencia más asentada como veremos y la Doctrina jurídica, vamos a analizar uno a uno los puntos. Es importante también señalar las peculiaridades de este delito.

El delito de amenazas de mal constitutivo de delito del artículo 169 del Código Penal

El delito de amenazas tal y cómo es conocido por la mayoría de las personas, el que vamos a analizar en este apartado. Quizá la dificultad de su comprensión radica en los límites de la amenaza y en si la persona que la sufre entiende lo que ocurre.

El tipo penal básico es el que se reconoce en el artículo 169 de nuestro C.P, y que dice lo siguiente:

El delito de amenazas de mal constitutivo de delito del artículo 169 del Código Penal
El delito de amenazas de mal constitutivo de delito del artículo 169 del Código Penal

A la luz del artículo y de la numerosa Jurisprudencia (como la Sentencia del Tribunal Supremo de 13 de julio de 2009), podemos determinar los elementos básicos del tipo objetivo que deben de dar para encontrarnos ante un delito de amenazas.

Elementos básicos en el delito de amenazas

Los elementos básicos en el delito de amenazas serán los siguientes:

a).- El bien jurídico protegido: no hay duda en que el bien jurídico protegido en el delito de amenazas es la libertad de la persona. Más concretamente la Jurisprudencia ha determinado que esa libertad de la persona en los delitos de amenazas, consiste en el derecho general de cualquier persona al sosiego y la tranquilidad personal en el desarrollo de su vida.

b).- Se configura como un delito de actividad: esto quiere decir que no es necesario que el mal se produzca (de ser así entramos en el campo del concurso de delitos). La expresión del mal o peligro es suficiente para que el tipo penal aparezca.

c).- La expresión debe ser seria, real y perseverante: la expresión de la amenaza tiene que ser objeto de un reproche penal y social.

d).- La realidad del mal anunciado: para la Jurisprudencia el mal deberá ser futuro, injusto, determinado y posible. No podemos dejar de señalar que esa amenaza debe depender de la voluntad de quién realiza la expresión.

e).- El ánimo intimidatoria hacia la víctima: el dolo en este tipo penal debe ser tener como objetivo privar de la tranquilidad y el sosiego que ataca al bien jurídico protegido.

La especial relevancia de la amenaza condicional y el medio con el que ejerce

La llamada amenaza condicional supone en imponer una condición para que el mal no se produzca (puede tener como objetivo desde la entrega de dinero o la libertad sexual por ejemplo). Dicha condición puede ser ilícita o incluso ilícita en la amenaza condicional.

La especial relevancia de la amenaza condicional y el medio con el que ejerce
La especial relevancia de la amenaza condicional y el medio con el que ejerce

Nuestro ordenamiento jurídico castiga especialmente las amenazas condicionales y aplica una agravante en su mitad superior de la pena, cuando dichas amenazas condicionales se realizan por medios escritos (carta o correo electrónico) o incluso por teléfono. El objetivo del legislador es elevar el reproche penal dada la impunidad con la que se comete el delito de amenazas mediante este medio.

El objeto en el delito de amenazas: ¿a quién puede ir dirigido este delito?

Uno de los elementos más importante en el delito de amenazas es saber contra quién puede ir dirigido. Esto es lo que los abogados penalistas y el Derecho Penal llama “objeto del delito”. Es posible que parezca sencillo de determinar, pero no lo es en todos los casos.

Podemos hacer una distinción en relación al objeto del delito, en tres grupos: el sujeto amenazado, su familia y otras personas con las que el sujeto tenga una especial vinculación. Vamos a analizar a estos tres grupos detenidamente.

a).- El sujeto amenazado: este objeto no requiere mayor explicación.

b).- La familia de la persona amenazada: la definición del concepto familia viene determinado por la reconocida en nuestro Código Civil y es evidente que no hay duda en considerar familia a los cónyuges, los ascendientes, los descendientes y hermanos (tanto por naturaleza como por adopción).

Quizá sea complicado determinar si debemos considerar familia en los delitos de amenazas a aquellos sujetos que nuestro Código Civil no ampara, pero forman parte de la misma desde un aspecto social o del día a día (la pareja de nuestro hermano que convive con él desde hace tiempo por ejemplo).

Dichas personas deben quedar encuadradas dentro del siguiente punto (las personas vinculadas), lo que nos obliga a realizar una interpretación restrictiva del tipo y la consideración del concepto familia.

c).- La personas vinculadas en el delito de amenazas: podemos decir que este objeto del delito de amenazas, es un “cajón de sastre” para determinadas situaciones en las que el delito de amenazas tiene como objeto personas difícilmente “encuadrables” en los dos epígrafes anteriores.

Dentro de las personas vinculadas en los delitos de amenazas, podemos agregar: a las personas con las que se tiene una relación análoga a la del matrimonio (aún sin convivencia), los amigos cercanos y los familiares lejanos.

El delito de amenazas dirigidas a atemorizar a un colectivo del artículo 170.1 del Código Penal

 

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