Delitos de receptación y blanqueo de capitales

Tanto la receptación como el blanqueo de capitales aparecen en el Capítulo XIV del Título XII del Código Penal. La razón de la inclusión de ambas en la misma sección responde a la similitud de ambas conductas delictivas. Sin embargo, en aras de distinguir ambas figuras y fomentar la comprensión de una y otra, desde Ius & Lex Abogados creemos necesario dedicar una parte del artículo a establecer las diferencias que permiten dibujar la línea divisoria entre ambos tipos penales.

Delitos de receptación y blanqueo de capitales.

¿Qué es un delito de receptación?¿Qué es el blanqueo de capitales?

Resulta necesario antes de entrar a desgranar ambas figuras el establecer los términos en que se mueven una y otra. Para ello, como no puede ser de otra manera, basaremos las definiciones en lo estipulado en los tipos correspondientes recogidos en el Código Penal.

Delito de receptación.

El delito de receptación se puede definir como la conducta consistente en ayudar a los responsables de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico a aprovecharse de los efectos del mismo o en recibir u ocultar tales efectos. Este tipo penal exige que quien comete la acción reportable como receptación no haya intervenido en el delito previo y que exista ánimo de lucro y conocimiento de la comisión de éste.

Delito de blanqueo de capitales.

Por delito de blanqueo de capitales debemos entender, según Díaz Maroto “el conjunto de operaciones mediante las cuales los bienes o el dinero resultante de actividades delictivas, ocultando tal procedencia, se integran en el sistema económico y financiero”.

Esta integración, según la doctrina penal, comporta las fases de sustitución, de ocultación y de integración. Siguiendo la opinión de Gómez Iniesta en la primera fase se inserta el dinero en el sistema financiero, en la segunda se oculta el mismo y en la tercera se produce la reinversión de lo obtenido en las actividades ilícitas.

Diferencia entre receptación y blanqueo de capitales.

Tal y como destacábamos al comienzo del artículo y una vez vista la definición de ambas conductas, receptación y blanqueo de capitales vienen a ser dos delitos que podríamos definir coloquialmente como “primos hermanos”. Es debido a esta característica que se hace necesario deslindar ambos conceptos y perfilar sus notas características.

Diferencia entre receptación y blanqueo de capitales.

Notas diferenciadoras entre ambos tipos penales: la receptación y el blanqueo de capitales.

Ambos delitos presuponen la existencia de un delito precedente que ha producido ganancias a sus autores. La diferencia en este punto radica en que la receptación exige que sea en todo caso un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico. En el caso del blanqueo de capitales puede ser cualquier actividad delictiva no estrictamente patrimonial (por ejemplo tráfico de estupefacientes o corrupción urbanística).

Siguiendo con la exposición, en la receptación se requiere la existencia de ánimo de lucro propio. En el blanqueo de capitales, al ser el objetivo principal evitar que los bienes de origen delictivo se integren en el sistma económico bajo una apariencia lícita, puede no exigirse necesariamente la apreciación del ánimo de lucro.

Por otro lado, ambas figuras delictivas requieren el conocimiento de la procedencia ilícita de los bienes. La diferencia que se ha de resaltar en este punto es que para que se pueda apreciar la existencia de un delito de receptación es necesario que el autor no haya participado en la actividad delictiva previa ni como autor ni como cómplice, requisito que no es necesario en la figura del blanqueo de capitales, pudiendo ser las ganancias blanqueadas procedentes de la actividad ilícita del que comete tal tipo delictivo.

La última nota a destacar como diferenciadora es la pena asociada a entrambos delitos. Así, la pena de prisión asociada a ambos en su límite inferior es idéntica (6 meses), mientras que la cota superio dista mucho de ser similar ( 6 años en el blanqueo de capitales, 2 en la receptación).

Una vez que hemos perfilado la idiosincrasia de una y otra, vamos a pasar a un estudio más pormenorizado y exhaustivo de las mismas.

Delito de receptación.

Dando por reproducida la definición antes dada, podemos señalar como primera aproximación que el su fundamento se encuentra en que la comision de este delito tiende, según la teoría del “mantenimiento de la ilicitud”, a perpetuar la ilicitud cometida por el autor del delito precedente. Además facilita a éstos el deshacerse del objeto del del delito y su aprovechamiento.

Tipo básico del delito de receptación.

El tipo básico del Código Penal informa de que “El que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.”

Técnicamente, el precepto se presenta como un tipo mixto alternativo. Contempla tanto la ayuda a quienes cometen el delito precedente como la de recibir, adquirir u ocultar sus efectos. Como venimos señalando anteriormente, en la receptación el móvil es el ánimo de lucro.

No se recoge una modalidad imprudente de comisión del delito, por lo que el dolo ha de ser probado o el hecho será impune.

Requisitos para la comisión del delito.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo viene a exigir tres requisitos:

  • Obrar con conocimiento del delito previamente cometido.
  • El elemento de ayudar a los responsables a aprovecharse de los efectos de tal delito o quien reciba, adquiera u oculte tales efectos con ánimo de lucro.
  • Que el sujeto no haya intervenido ni como cómplice ni como autor en el delito previo.

De otra parte los efectos del delito a que se refiere el tipo son los efectos directos y no otros que se hayan podido otener como derivación de los efectos directos. Así, quien recibiese un coche comprado con dinero proviniente de un delito no podría ser condenado por este delito.

Consumación y delito continuado.

La consumación se produce con la mera disponibilidad de los efectos por parte del receptador, sin que ea preceptivo el que existaa un aprovechamieto real y efectivo por el autor del delito precedente. Así pues, podemos hablar de la consumación desde el momento en que es fehaciente que existe un poder de disposición del adquirente sobre los bienes, con independencia de que el autor haya obtenido un beneficio económico o de cualquier clase.

No viene siendo exigido que el receptador se beneficie más que de cualquier tipo de ventaja, utilidad o beneficio, aunque sean meramente contemplativos.

Sobre el delito continuado, como en todo caso, se debe acudir a los requisitos jurisprudenciales:

  • Pluralidad de hechos delictivos diferenciables.
  • Conexidad espacio-temporal.
  • Infracción de la misma norma de derecho penal
  • Identidad de sujeto activo.
  • Ejecución dolosa de un plan preconcebido.
  • Homogeneidad en el modus operandi.

Delito de blanqueo de capitales.

Reproduciremos aquí la definición dada para el delito de blanqueo de capitales por Díaz-Maroto : “el conjunto de operaciones mediante las cuales los bienes o el dinero resultante de actividades delictivas, ocultando tal procedencia, se integran en el sistema económico y financiero”.

Esta integración trata de dar la apariencia de que lo reconvertido ha sido obtenido lícitamente. Esta integración, según la doctrina penal, comporta las fases de sustitución, de ocultación y de integración. Siguiendo la opinión de Gómez Iniesta en la primera fase se inserta el dinero en el sistema financiero, en la segunda se oculta el mismo y en la tercera se produce la reinversión de lo obtenido en las actividades ilícitas.

Siguendo con esta pequeña introducción, cabe señalar que el ordenamiento juurídico ha decidido dar respuesta a esta realidad social dotándose de instrumentos en dos ámbitos, el penal y el administrativo. Siendo el objetivo el análisis de la rama penal, nos parece procedente dejar anotada la L10/2010, de prevención de blanqueo de capitales y de financiación del terrorismo como la otra herramienta, más allá de las Directivas europeas en la materia, de las que se ha dotado el ordenamiento jurídico español para la lucha contra este delito.

Delito de blanqueo de capitales.

Tipo básico del delito de blanqueo de capitales.

La técnica legislativa seguida en el delito de blanqueo de capitales nos lleva a afirmar que se configura como un tipo mixto alternativo. Así reza el artículo 301 de Código Penal: “El que adquiera, posea, utilice, convierta, o transmita bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva, cometida por él o por cualquiera tercera persona, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito, o para ayudar a la persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años y multa del tanto al triplo del valor de los bienes. En estos casos, los jueces o tribunales, atendiendo a la gravedad del hecho y a las circunstancias personales del delincuente, podrán imponer también a éste la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de su profesión o industria por tiempo de uno a tres años, y acordar la medida de clausura temporal o definitiva del establecimiento o local. Si la clausura fuese temporal, su duración no podrá exceder de cinco años.”

Los bienes constitutivos del objeto penal, según la Dir 2010/849/UE artículo 3.3, son todo tipo de activos, tanto materiales como inmateriales, muebles o inmuebles, tangibles o intangibles, así como los documentos o instrumentos jurídicos con independencia de su forma, incluidas la electrónica, que acrediten la propiedad de dichos activos o un derecho sobre los mismos

Por otro lado, aunque se contemplen varios comportamientos, sin embargo existe unidad de conducta típica; adquirir, poseer, utilizar, convertir, o transmitir bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva. El fin último es encubrir la procedencia ilícita de los bienes.

En el plano subjetivo, no se exige que quien comete el tipo tenga un conocimiento exacto del delito previo cometido. Bastará la conjunción de la anormalidad de la operación con la razonable inferencia de la procedencia ilícita. En este último punto, bastaría con un conocimiento de las circunstancias del hecho.

El autoblanqueo.

Debido a su importancia jurisprudencial, vamos a realizar un pequeño inciso referente a la figura del autoblanqueo. Consiste en el blanqueo de capitales cometido por aquella persona que, además, ha cometido el delito precedente. El artículo 301 del Código Penal, mediante la fórmula “cometida por él”, abre las puertas a esta figura tan controvertida.

El origen de la discusión acaecida en los tribunales, no es otro que el planteamiento siguente. Todo delito en general y, en concreto los pertenecientes al Título XII del Código Penal, implican una vocación de aprovechamiento económico, lo que nos llevaría en este tipo a una vulneración del principio del non bis in idem  (en la medida que el aprovechamiento forma parte de la estructura del delito precedente, que ha cometido quien blanquea).

Sin embargo, el legislador ha decidido introducir esta figura (generalmente bien acogido por la doctrina y los tribunales, incluyendo el TS) para evitar pronunciamientos contradictorios de las salas, señalando la posibilidad de incriminar esta conducta. Si bien el Tribunal Supremo nunca lo dio por imposible, esta inclusión en el tipo penal no excluye la posibilidad de apreciación de un concurso real con el delito precedente.

El autoblanqueo.

Agravante por participación en el delito de un grupo delictivo organizado.

Muy brevemente, señalar la importancia de este tipo agravado, en tanto que la agravación se produce como consecuencia del sujeto activo. Incardinándose este tipo con la persecución de la delincuencia organizada, tanto personas físicas como personas jurídicas serán castigadas, en la medida en que estas estructuras mercantiles se dediquen a comercializar los bienes originados de forma ilícita.

El concepto de organización dado por el Código Penal en su artículo 570 bis es el siguiente :” (…)organización criminal la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos.”

Según la doctrina del Tribunal Supremo, requiere de la existencia de las siguientes notas:

  • Pluralidad de personas
  • Distribución de cometidos entre ellas
  • Estructura jerarquizada
  • La existencia de un plan predeterminado
  • Dotación de medios asignados al fin delictivo
  • Vocación de continuidad

Desde Ius & Lex abogados os estamos muy agradecidos de la atención prestada, esperamos que el artículo haya servido para verter un poco de luz sobre estos delitos y confiamos en haber sido lo suficientemente claros y concisos que este tema requiere para su comprensión. Os esperamos en el próximo artículo.

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