Delito de exhibicionismo y provocación sexual

Hoy en Ius & Lex abogados, te hablamos sobre el delito de exhibicionismo y provocación sexual, un delito de gran importancia no solo a nivel nacional, sino también a nivel internacional, pensando principalmente en la protección a menores.

A través de la Decisión Marco 2004/68 del 22 de diciembre de 2003 del Consejo de la Unión Europea con relación a la lucha contra la explotación sexual de los menores y la pornografía infantil, se ha propuesto a los países miembros de la Unión Europea, sancionar todos aquellos actos en los que se ofrezca, abuse, coaccione, capte o se induzca a cualquier menor de 18 años, a llevar a cabo, presenciar o participar, de actos de contenido sexual, significando esto que sean víctimas de exhibición de pornografía o explotación sexual.

Este Consejo de la Unión Europea afirma que tanto el exhibicionismo, como la provocación sexual, representan una grave violación de los derechos humanos, así como del derecho fundamental de los niños a un desarrollo y educación armoniosos.

En el caso de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, en España, Ley Orgánica 1/1996 de 15 de enero, se establece que los menores tienen derechos fundamentales y nombra como implicados en su defensa, particularmente al Ministerio Fiscal, pero también a los Poderes Públicos.

Esto significa que existe la necesidad de determinar una tutela respecto a los derechos de los niños en esta materia, la cual se lleva a cabo mediante los delitos que penalizan la provocación sexual, siempre y cuando las víctimas sean menores o en su caso, incapaces.

Nuestros abogados penalistas han desarrollado el siguiente texto, de manera sencilla y comprensible, para explicar qué es el delito de exhibicionismo y provocación sexual y cómo opera en nuestro sistema normativo.

El delito de exhibicionismo y provocación sexual: ¿Qué se entiende por provocación sexual?

La provocación sexual es un delito derivado de los comportamientos de los adultos que intentan involucrar a los menores de edad en prácticas de carácter sexual que son inapropiadas para su edad.

De acuerdo con la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “Provocar” es todo aquel acto de incitar, inducir o estimular a una persona para que lleve a cabo algo. También significa “intentar excitar el deseo sexual en una persona”.

Bien Jurídico protegido en delito de exhibicionismo y provocación sexual

Ya que se encuentra incluido entre los “Delitos contra la libertad e indemnidad sexuales”, el bien jurídico protegido se define como la libertad sexual, hablando de forma genérica, pero al tratarse las víctimas de niños, a los que el legislador no permite capacidad de autodeterminación en esta materia, el bien jurídico protegido es la “indemnidad sexual”.

En otras palabras, es el derecho a no experimentar daño alguno durante el proceso educativo, la maduración, así como la formación en cuanto al tema sexual se refiera, pues los menores son sujetos de una protección especial.

Por ello debe evitarse que se puedan convertir en instrumento u objeto de ciertas prácticas por parte de personas adultas para su placer.

En consecuencia, este es un modo de defender de manera penal, el interés superior de los niños, lo cual se establece en el artículo 3.2 del Convenio de los Derechos del Niño y en el artículo 2 de la Ley Orgánica 1/96 de la Protección Jurídica del Menor.

La regulación del delito de exhibicionismo y provocación sexual

Por lo que respecta a la regulación del delito de exhibicionismo y provocación sexual, esta se encuentra contenida en los artículos 185 y 186, que forman parte del capítulo IV De los delitos de exhibicionismo y provocación sexual, del Título VIII Delitos contra la libertar y la indemnidad sexuales, contenidos en el Libro II del Código Penal.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 185 del Código Penal, aquel que realice u obligue a llevar a cabo a otra persona, actos de exhibicionismo oscila frente a niños o personas con algún tipo de discapacidad y necesitadas de atención, recibirán una pena de prisión de seis meses a un año o en su caso una multa de 12 a 24 meses.

Lo que se establece en el artículo 186 del Código Penal indica que aquella persona que por cualquier medio directo, vendiese, difundiera o exhibiese material pornográfico entre niños o personas con algún tipo de discapacidad y necesitad de protección especial, también serán castigados con una pena de presión de seis meses a un año o en su caso una multa de 12 a 24 meses.

Si bien es cierto que la provocación sexual no aparece expresada en los artículos 185 y 186, la realidad es que ambos tipos están integrados en la provocación sexual, toda vez que la realización de actos exhibicionistas, así como la difusión de pornografía entre niños, supone llevar a cabo actos de contenido y finalidad sexual que tienen un carácter provocativo debido a que ese proceder generalmente es lo que se hace con antelación para involucrar a los niños en la práctica de los actos sexuales al ser influenciados por los adultos.

Estructura del delito de exhibicionismo y provocación sexual

Ambos tipos de delitos sexuales tienen notas en común como lo son los sujetos, donde el agente o el sujeto activo debe ser una persona mayor de edad. Puede ciertamente tratarse de un menor, pero de ser así, se hablaría de un comportamiento impune en caso de que el niño tuviese menos de 14 años, o de un comportamiento propio de la Ley Penal del Menor, si fuese el caso que su edad fuese de entre los 14 a los 18 años.

Por otra parte, el sujeto pasivo únicamente puede ser un menor o una persona incapaz. Para efectos penales, el concepto de menor no es el que establece el artículo 12 de la Constitución de España donde se indica “los españoles menores de 18 años…”, sino aquel contenido en la Ley Orgánica 1/1996 de 15 de enero de Protección Jurídica del Menor.

En él se establece que son menores todas las personas sin importar su nacionalidad y con una edad inferior a 18 años y que se encuentren radicando en España. Por lo que respecta al concepto de “incapaz”, para efectos penales, es aquel que esta contenido en el artículo 25 del Código Penal y en donde se indica que toda persona que sufra de una enfermedad con carácter persistente y que le imposibilite gobernarse a sí mismo, siendo o no, declarado previamente incapaz por las autoridades judiciales.

En el caso de la naturaleza, se trata de delitos de mera actividad, por lo que no se requiere que se consiga un resultado en específico. Un ejemplo de esto fue la Sentencia del Tribunal Supremo del 7 de octubre de 2003, en la que se castigó a un profesor de dibujo que permitió a un alumno, acceder al disco duro de su ordenador donde tenía almacenadas imágenes de desnudos y otros contenidos de naturaleza sexual, todo ello con el objetivo de excitar los instintos del menor y prepararle para que consintiera los actos sexuales que intentaba llevar a cabo con él.

Respecto a la culpabilidad, se considera que son dolosos y que no cabe la imprudencia, aunque si es posible que haya sido un error del culpable en la edad de la víctima, resolviéndose de acuerdo a las reglas generales, donde se dice que si es invencible, se exime de pena, pero si es vencible sencillamente se atenúa la responsabilidad. La finalidad que debe guiar estas conductas es la de provocar una reacción de carácter libidinoso en el sujeto pasivo, sin que se requiera poner a prueba su excitación, que haya dado su consentimiento o que haya tenido actividad sexual posterior.

En el caso de los concursos delictivos, se establece que es totalmente posible que todas estas conductas se presenten con agresiones sexuales o cualquier otro tipo de distintas conductas sexuales.

La conducta delictiva

El delito de provocación sexual se manifiesta, primero como exhibicionismo obsceno, el cual consiste en ejecutar o hacer ejecutar a otra persona, actos calificados como exhibición obscena frente a niños o personas con discapacidad.

En este sentido, la exhibición obscena se define como aquella conducta que se relaciona con la exhibición de los órganos sexuales o la actividad sexual, incluyendo mostrar los genitales a los niños, hacer que se involucren en prácticas sexuales con adultos u obligarlos a que sean testigos presenciales de esas prácticas.

El exhibicionismo significa enseñar o mostrar sin que haga falta el contacto físico, ya que el motivo de ser de la sanción radica en el ataque a la intimidad del niño, lo que implica obligarlo a ser testigo presencial o a realizar actos explícitamente sexuales.

La provocación sexual también se manifiesta a través de la difusión de pornografía, lo cual involucra la venta, la exhibición, así como cualquier otro medio de propagación de pornografía directo. Por lo tanto se entiende que la difusión es extender, propagar o esparcir físicamente, además de mostrar en público, regalar, vender o exhibir.

Respecto a la pornografía, es necesario hacer la diferencia con el erotismo, lo cual no es sencillo debido a la influencia tanto de las costumbres como de la moral sexual.

A pesar de ello, en la Decisión Marco 2004/68 del 22 de diciembre de 2003, se establece que la pornografía es cualquier material en el que se describa o se represente visualmente, la práctica o la participación en un comportamiento sexual explicito, la exhibición de la zona púbica o de los genitales de forma lasciva.

Fuentes e información de interés en el delito de exhibicionismo y provocación sexual:

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