La competencia desleal

Entre empresas la competencia desleal se produce de muy distintas maneras en el entorno de la actividad comercial.

Entre empresas la competencia verdadera es totalmente lícita, pero ¿Cuándo se convierte en una competencia desleal?, esta es una de las prácticas en el entorno comercial que se mide por una ley específicamente de competencia desleal Ley 29/2009.

Esta Ley mencionada anteriormente sobre la competencia desleal, vista desde un punto legal, tiene como objetivo salvaguardar la competencia de los intereses de todos los que se encuentran en el mercado participan en él, tanto de consumidores, comerciantes y empresarios, y se establece la competencia desleal y la prohibición de algunos actos, tales como la Ley General de Publicidad en donde establece los términos de la publicidad ilícita.

La libre competencia, que es totalmente lícita y legal en el ámbito e intercambio mercantil, entre grandes o pequeñas empresas es una cosa, y otra cuestión totalmente diferente es pasar por encima de las normas de la competencia mercantil, que como ejemplo puede ser el aprovechamiento de su prestigio y que este puede llegar a sopesarse como una competencia ilícita.

La competencia desleal y las condiciones para que se dé

Para que la competencia desleal exista en un acto entre empresas o comerciantes solamente basta con dos condiciones previstas en el primer párrafo del art. 2 de la Ley de competencia desleal y que estas se cumplan:

Que se ejecute en el mercado (en otras palabras, que el suceso sea de trascendencia externa) y que se implemente con fines concurrenciales (esto es, que se tenga como propósito asegurar o promover la difusión en el mercado de las prestaciones de un tercero o propias).

Competencia desleal y su definición

Se califica como desleal toda acción que resulte contrario a las demandas de la honorabilidad e intención en el entorno de la empresa o comercio y que tienda a ocasionar la adquisición de un producto en un lugar o sitio determinado, disminuyendo la libertad de libre elección o decisión del destinatario.

Actos de confusión y de engaño en el mercado

Un acto de Engaño se comprende como desleal por cualquier conducta falaz que contenga falsa información o que, aun siendo verídica, su presentación o contenido incite o pueda incitar a una confusión a los destinatarios, siendo posible el ser alterado o modificado su comportamiento económico, siempre que coincida sobre cualquiera de los siguientes puntos:

La presencia o la cualidad del bien o servicio.

Las principales particularidades del bien o servicio, así como su existencia, sus riesgosos, sus beneficios, su composición, su ejecución, sus adjuntos, el método y la fecha de su elaboración o abastecimiento, su carácter apropiado, su entrega, su cantidad, su utilización, su origen geográfico, sus especificaciones, o lo comercial y los resultados se pueden suponer de su uso o empleo, o servicio, o las particularidades esenciales de las pruebas o controles efectuados al bien y los resultados.

Las reclamaciones, su tratamiento y la asistencia posventa al cliente.

Los compromisos el alcance del profesional o empresario, las causas del comportamiento comercial y la espontaneidad de la operación comercial o el convenio, así como cualquier aserción o signo que señale que el profesional o empresario o el bien o servicio son objeto de una aprobación directa o indirecta o patrocinio.

Modo de fijación del precio, o la presencia de una ventaja única con respecto al precio.

Un servicio o una pieza y la necesidad de la reparación o sustitución, y la transformación del precio inicialmente anunciado, a menos que exista un acuerdo posterior entre las partes reconociendo tal alteración.

La espontaneidad, las particularidades y los derechos del profesional o empresario o su agente, como su solvencia y su identidad, su situación, sus cualificaciones, su afiliación, su aprobación o sus vínculos y sus derechos de propiedad comercial, intelectual o industrial y los premios o distinciones que haya obtenido.

Los derechos habituales y legítimos del consumidor o los riesgos que éste pueda correr.

uando el profesional o empresario señale en una actividad comercial que está enlazado a un código de conducta, la omisión de los compromisos contraídos en dicho código se estima como desleal, siempre que la atribución sea firme y pueda ser comprobada, y, en su ámbito fáctico, esta conducta sea capaz de distorsionar de forma relevante la postura económica de sus receptores.

La competencia desleal y las operaciones o acciones de confusión

Se encuentra como desleal toda conducta que resulte apropiada para crear dudas con la práctica de una empresa o las prestaciones, o con el mercado de consumo o el establecimiento ajenos.

El peligro de agrupación por parte de los clientes respecto de la procedencia de la contribución es suficiente para fundamentar la traición de una práctica.

Prácticas violentas o agresivas de competencia

Se entiende como desleal toda conducta que teniendo en cuenta sus particularidades y condiciones, sea sensible de perder de una forma significativa, mediante coacción, acoso, incluido el uso de la fuerza, o influencia inadecuada, la autonomía de elección o conducta del receptor en correspondencia al bien o servicio y, por consecuente, perjudique o pueda afectar a su conducta económica.

La anotación característica de la conducta constitutiva de práctica violenta está en el medio empleado para el impulso de las manifestaciones o de los contratos y operaciones comerciales y en especial en el uso del hostigamiento o intimidación, la presión o la influencia impropia o inadecuada a este objeto.

A esto se le considera como influencia inadecuada e impropia del uso de una postura de dominio en vinculación con el receptor de la práctica para ejercer coacción, incluso sin llegar a utilizar la fuerza física ni conminar con su uso.

Para establecer y definir si una conducta puede hacer uso de la coacción, el acoso, o la influencia inadecuada se tendrán en cuenta los siguientes puntos:

  • El lugar y el momento en que se elabore, su persistencia o su espontaneidad.
  • El lenguaje o habla y un comportamiento amenazador o insultante del empleado.
  • La explotación por parte del contratante de cualquier infortunio o situación específica muy graves como para perder la capacidad de razón del receptor, para intervenir en su elección con relación al bien o servicio.

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