Pedir préstamos online: evolución de los microcréditos en España

Pedir préstamos online es cada vez una forma más común de obtener dinero rápido y prácticamente sin papeleo para muchos consumidores que requieren dinero de manera inmediata o no tienen acceso al mercado general del préstamo por su inclusión en listados de morosos o impagos de cualquier clase.

Desde Ius & Lex abogados venimos dedicando muchos artículos y entradas de nuestro blog a la problemática de ciertos servicios financieros (tarjetas revolving, préstamos personales, cláusulas abusivas en hipotecas o las ya conocidas acciones del Banco Popular), y no podemos olvidar unos productos financieros como los microcréditos.

Este mercado del crédito preocupa tanto a los despachos de abogados que nos dedicamos a la reclamación de cláusulas abusivas, las asociaciones de consumidores y el legislador. En el presente artículo vamos a tratar también la figura de los comparadores de créditos o préstamos personales y su capacidad de captación de clientes para estas entidades.

Breve historia de los préstamos en masa o préstamos rápidos

Los micropréstamos o créditos de pequeña cuantía no son ninguna novedad, han existido siempre bien mediante las llamadas “casas de empeño” o “Montes de Piedad” que ofrecían pequeñas cantidades de dinero a cambio de objetos de valor como garantía del préstamo concedido.

Estos pequeños préstamos se encontraban “medianamente” regulados (legislación que compete a cada una de las Comunidades Autónomas)  y, por lo general suponían un acceso a préstamo desarrollado por las ya extintas cajas de ahorros que había heredado esta clase de servicios.

Los microcréditos o préstamos personales en masa desembarcaron en nuestro país durante la reciente crisis económica, cuando determinados grupos financieros aprovecharon la coyuntura económica para endosar préstamos personales que eran vendidos por la publicidad televisiva.

Esta publicidad televisiva, obviaba la realidad por la que los españoles solicitaban microcréditos o préstamos rápidos: la urgencia económica de un sistema que había colapsado. Por el contrario la publicidad ofrecía una visión positiva en la contratación: vacaciones, renovaciones de coche, pequeños lujos y caprichos,…Pero escondía unos intereses que se han manifestado como usuarios en las cientos de sentencias que nuestros juzgados y audiencias provinciales han dictado.

Los préstamos rápidos o préstamos personales había desembarcado en España para ofrecer a los clientes una serie de “beneficios”, sujetos a unas condiciones que no existían en la contratación en masa de créditos por parte de las entidades financieras tradicionales: la usura había vuelto a nuestro país y se servía directamente desde la televisión.

Los préstamos online y el dinero por Internet: la gran contratación en la era 2.0

Los préstamos online y el dinero por Internet no es una nueva especie de crédito, ni mucho menos, sino una nueva manera de ofrecer créditos sin límites. Muy en contra de los prestamistas que se anunciaban por televisión, los prestamistas que hoy en día se anuncian por Internet pueden proceder de cualquier parte del mundo.

De un tiempo a esta parte, las Fintech han logrado implantarse en nuestro país mediante venta directa de sus productos o mediante la figura del comparador de productos financieros y créditos rápidos que ofrecen la posibilidad de comprar desde un teléfono móvil ofertas de créditos y préstamos las 24 horas del día y sin salir de casa.

Esta nueva manera de contratar y suscribir préstamos personales, hipotecas, cuentas de ahorro o cualquier productos de inversión abre una nueva puerta al regulador y a nuestros juzgados: ¿es la información que ofrecen los comparadores una pre información contractual? ¿el consumidor es informado realmente mediante estos comparadores de las características del préstamo que obtiene? y ¿cuál es la responsabilidad del comparador de préstamos al cobrar una comisión de la entidad financiera si un consumidor finalmente adquiere un producto gracias a la información que el comparador ofreció?

Desde luego, desde la teoría consumerista y de la práctica jurídica en materia de consumidores estas cuestiones ofrecen un marco de estudio de gran interés dada la aparición de las Fintech de la cada vez más extendida costumbre en la contratación de servicios por Internet.

La entidad financieras Fintech: el crédito sin fronteras

Sin duda la aparición de la oferta de créditos ha desarrollado un nuevo mercado que, o bien ha crecido en paralelo respecto de empresas que no eran financieras o la adaptación de las empresas financieras al cambiante mercado.

Entre las nuevas financieras, destacan aquellas conformadas por fondos de inversión que han creado Fintech con domicilios fiscales en los conocidos “paraísos fiscales” o aquellas que, buscando el amparo de la seguridad jurídica de la UE han establecido sus bases de actuación en economías emergentes que se prestan a ellas como sería la renovada inclinación de Estonia.

Una nueva problemática, en la reclamación de estos préstamos impagados ha surgido con la instrumentalización del llamado Monitorio Europeo, que “saca” al consumidor de su domicilio para “evitar” aquellos países en los que la jurisprudencia y la apreciación de cláusulas abusivas está más extendida. Este uso de Monitorio Europeo ha crecido de tal manera (un 798, 3% en 2018 según datos del CGPJ) que el TJUE se ha visto obligado a admitir la posibilidad de que los jueces españoles actúen de oficio ante reclamaciones de esta naturaleza.

Breve opinión sobre la problemática: la necesidad de una cultura consumerista y las limitaciones a la usura

En nuestro país la cultura consumerista está todavía por desarrollar, por lo general somos un país algo conformista sin tendencia a la reclamación o la queja que prefiere no dar mucha “guerra”. Sorprende en muchas ocasiones cómo algunos de nuestros clientes utilizan expresiones como “dejarlo pasar”, “no le dí importancia”,…con finalidad que termina en los juzgados.

Debemos emprender una nueva estrategia que pase por formar al consumidor medio en sus derechos, no empoderarlo hasta convertirlo en el consumidor tirano que algunos expertos aseguran se están dando mediante las plataformas de opinión generalizadas.

También, una cultura sobre el ahorro y los riesgos del crédito del que tenemos referencias no tan lejos. Una cultura financiera básica sobre el valor del ahorro y la necesidad de renunciar a la inmediatez en el consumo.

Fuentes y enlaces de interés sobre los préstamos personales y microcréditos rápidos:

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